Ex Centros Clandestinos de Detencion en Córdoba

Esta página presenta una síntesis del Catálogo de Centros Clandestinos de Detención, producido por el Archivo Provincial de la Memoria, que da cuenta de cinco espacios que fueron usados y reconocidos por diferentes testigos y denunciados ante CONADEP, como Centros Clandestinos de Detención de Córdoba. Esta publicación pretende, entre otros objetivos, reconstruir la historia de esos lugares, sus usos y la lógica que expresaban dentro del circuito represivo de la provincia de Córdoba.  

 

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Introducción

Si bien, a nivel nacional, la dictadura militar se instauró el 24 de marzo de 1976, en la provincia de Córdoba el año 1974 marca una inflexión. Una acción golpista, conocida como el “navarrazo”, derrocó al gobierno constitucional de Obregón Cano y Atilio López. Desde entonces las Fuerzas Armadas y de Seguridad conformaron un aparato represivo que actuaba orgánica y sistemáticamente para perseguir y aniquilar a la oposición política que comprendía un amplio abanico, desde peronistas a militantes comunistas, de estudiantes a obreros.  Este aparato represivo desarrolló numerosos dispositivos para instaurar el miedo y la desmovilización social. Se puede decir, sin temor a equivocarse, que a partir de 1974, espacios como el Pasaje Santa Catalina, dónde funcionaba el Departamento de Informaciones de la policía (D-2), fueron preformas de centros clandestinos de detención. Los mismos pasaron a constituir una de las facetas más representativas y clandestinas de aquel sistema.
Estos lugares, que hasta el momento eran comisarías y dependencias policiales o militares, pasaron a ser llamados LRD (Lugar de Reunión de Detenidos) en la jerga militar y fueron transformando tanto su espacialidad como su uso con el correr de los años.
  En sus instalaciones actualmente, encontramos escuelas, archivos y espacios destinados a la memoria. También nos topamos con viviendas de uso familiar o dormitorios de soldados. O simplemente, todavía, son comisarías y dependencias policiales.
Este período de más de tres décadas es difícil de reconstruir. El terrorismo de Estado no sólo desapareció a miles de personas, sino también se detuvo a desaparecer las evidencias de su accionar, transformando las estructuras edilicias dónde se secuestraba, torturaba y asesinaba. Estas transformaciones, fueron realizadas, mayoritariamente, para borrar evidencias. En menor medida, por el uso cotidiano de los espacios policiales y militares.

Circuito de la represión
Los militares, civiles y policías que ejecutaron el terrorismo de Estado en la provincia de Córdoba, diseñaron un “Circuito del Terror” donde los C.C.D fueron eslabones de una maquinaria mayor que tenía una estructura vertical y muy organizada.  El III Cuerpo de Ejército se instituyó como la autoridad máxima de la represión. Por debajo se ubicaba el Destacamento de Inteligencia 141 “Gral. Iribarren” (donde actualmente se emplaza la “Ciudad de las Artes”), allí se albergaba la central de inteligencia, el “cerebro” del cual dependían cuatro secciones: Política (dedicada a la inteligencia); Calle (abocada a seguimientos, escuchas e infiltraciones); Operaciones Especiales (OP3) (que tenía base y administraba el CCD “La Perla”) y Logística (que proveía todo tipo de material para el funcionamiento necesario del accionar represivo y clandestino).
El circuito por el cual se detenía ilegalmente, se secuestraba, se torturaba para extraer información, se fusilaba y se desaparecían los cuerpos, fue completado con otras dependencias, muchas de ellas oficiales y legales.
Las cárceles del Servicio Penitenciario de Córdoba y del resto del país, sirvieron para legalizar a muchos de los desaparecidos. En algunas oportunidades, también, fueron extraídos presos que estaban “legalizados”, para ser asesinados, generalmente, en enfrentamientos fraguados. Los cuerpos, de muchas de las víctimas, pasaron por el Hospital Militar, la Morgue Judicial y el Cementerio de San Vicente. Después de 30 años, se encontraron y restituyeron a sus familias, 14 cuerpos, identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense. Del mismo modo muchas de las comisarías de la capital y del interior provincial, como las de Unquillo y Salsipuedes, fueron utilizadas para albergar y desaparecer detenidos.

 Fuente: Catálogo de Centros Clandestinos de Detención en Córdoba. Colección “Territorios de Memorias”. Centros Clandestinos, cárceles y sitios de memorias de la Provincia de Córdoba.