Acto homenaje a 40 años de la Masacre del Castillo

Jueves 9 de Marzo a las 11 en el Memorial del Cementerio San Vicente. Organizan e invitan: Comisión y Archivo Provincial de la Memoria, Espacio para la Memoria Campo de la Ribera y Dirección de Derechos Humanos de la Municipalidad de Córdoba. A 40 años de aquel evento, recordamos sus vidas e interpelamos al pasado ¿Cómo fue que ese 9 de marzo de 1977 Ejército y Policía enmascararon bajo un formato legal la muerte de siete personas sin ninguna garantía?  A través de documentos y relatos, repasaremos las diversas formas de narrar lo sucedido.

 

El próximo 9 de marzo se cumplen 40 años del operativo que el III Cuerpo de Ejército y la Policía de Córdoba, desplegaron en el barrio de Villa Cabrera buscando y asesinando a “presuntos subversivos”.
Desde el APM presentamos 5 textos que recorren el hecho y rescata algunos documentos periodísticos y otros generados por la fuerzas de seguridad que llevaron adelante el operativo de “El Castillo"
Este año se cumplen 40 años de "lo que pasó en El Castillo". Frase que condensa algo que fue más que evidente pero a la vez no lo es por ser una huella del accionar del terrorismo de Estado, aun despierta memorias, sentidos y sensaciones de ese día.
Hace 40 años, un miércoles 9 de marzo de 1977 ocurrió uno de los operativos desplegados con mayor espectacularidad por las fuerzas conjuntas de nuestra historia reciente cordobesa. Todo comenzó en la Confitería “Los Cubanitos” ubicada sobre la calle Octavio Pinto, al norte de nuestra ciudad donde una cita se vería frustrada. Cuentan que allí se habían reunido dos militantes y que al ser reconocidos intentaron escapar. Uno de ellos es César Jerónimo Córdoba quien pudo hacerlo, pero con un disparo en el abdomen. Luego de un gran periplo por la ciudad pudo encontrarse con su compañera, a quien le afirmó preferir la agonía, que entregarse a sus captores. En paralelo, la Policía de Córdoba y el Tercer Cuerpo del Ejército desplegaron un gran operativo rastrillaje en el barrio de Villa Cabrera cercándolo, y buscando a los “presuntos subversivos”. 
A su vez, en El Castillo una casona ubicada en la esquina Manuel de Quintana y Pedro Bazan de Pedraza (ex Sarmiento) se realizaba una reunión de reorganización de Montoneros. Ante la presencia de aquel operativo verde se inició un nuevo tiroteo, pero a diferencia del primero, este destruyó totalmente a la casa y allí fueron asesinados: Eduardo Tomás Molinete, Juan Carlos Conocchiari, Raúl Alberto Vega, Ada Alicia Juaneda, Hilda Inés Olivier de Santilli, Victor Berman Salinas Pinheiro, Carlos Eduardo Antonio Mayo.

 

"Lo que pasó en El Castillo" // ¿Cómo fue tratado el operativo en los medios locales?

Es una de las preguntas que tenemos cuando empezamos a reflexionar acerca de nuestro pasado. No por pensar que allí se encuentra la “verdad” sino porque creemos que allí tenemos un interlocutor más. Uno que habla, calla, silencia, omite o simplemente nos da un guiño acerca de lo que nos estamos preguntando.
Al día siguiente los diarios “La Voz del Interior”, “Los Principios” y “Córdoba” abordaron con sus lógicas y tónicas la noticia. Entre una posible “reunión de la Junta Militar”, “los análisis de la inflación” y a casi un año de gobierno de facto, los tres se ocuparon de esta noticia. Fue el diario “Córdoba” quien lo hizo de una manera diferente, con la oportunidad de centrar su relato desde el “haber estado allí” presenta una composición fotográfica que por una cuestión de espacio no abordaremos con detalle aquí, sino que nos centraremos en el relato de “la voz oficial” del comunicado del Tercer Cuerpo, aquello que parece tan obvio pero que a la vez no deja de sorprendernos. 
Tanto los diarios “La Voz del Interior” como “Los Principios” retomaron el comunicado del Tercer Cuerpo del Ejército en función a la lógica de la época acerca cómo comunicar estas noticias, es decir reproduciendo el “comunicado oficial”. 
Ambos hicieron público este comunicado de cinco párrafos, donde la noticia se presenta de la siguiente manera: “Tras un prolongado tiroteo ultimaron a 7 extremistas en Altos de Villa Cabrera” luego de ello se relata un primer tiroteo en el cuál “un patrullero de la Provincia de Córdoba, detectó un sospechoso a quién le impartió la voz de alto. El individuo no acató la orden y abriendo el fuego logró fugar en medio del tiroteo” lo cual habilitó la presencia de “efectivos militares” quienes al realizar por 4 horas un “rastrillaje” en el barrio en la esquina de Sarmiento y Quintana, “fue recibida a balazos (…) fueron heridos un suboficial y un soldado felizmente en forma leve, salvándose milagrosamente del artero ataque al oficial jefe de patrulla” lo cuál habilitó “la rápida concurrencia” del jefe militar “quien con otros efectivos militares y policiales rodeo la casa y pasando al ataque penetró en la misma” donde allí resultaron “abatidos los siete ocupantes de la vivienda” finaliza afirmando que “pudo comprobarse posteriormente constituía una guarida de la banda subversiva autodenominada montoneros y en el mismo fueron encontradas armas de distintos calibre e importante documentación que es analizada en este momento.” 
Ahora bien, nos preguntamos: ¿es posible pensar a estos siete “abatidos” como “Homo sacer”, es decir vidas asesinables?
Esta noticia, nos remite rápidamente a una imagen, hoy lamentablemente reciclada, la de una “guerra” en la cual no está en juego la reflexión hacia esas personas sino que el acento está puesto en ese otro peligroso interno, la imagen del “extremista” se construye de este modo haciendo impensable otra posibilidad que no sea tirar –literalmente- El Castillo abajo, con sus ocupantes y pertenencias, la idea se refuerza aún más con el uso de la palabra “guarida” además de “subversivos” (vecinos, por cierto) se teje una idea de salvaje, la guarida parecieran ser de animales salvajes, que en este caso resultan indomables a los requisitos de la civilización de la época: “la cultura del orden”. Esta imagen de “guerra”, “guarida” se monta sobre un escenario único que las hace posible “el teatro de operaciones” que al decir de Santiago Garaño (2011) nos permite pensar no sólo en la terminología militar clásica sino también en un aspecto central del poder: su dimensión expresiva y su puesta en escena, en este caso “la propaganda anti subversiva”.


* Investigación: Emilia Torres.
* Fotografía Diario Córdoba 10 de marzo de 1977.