Algo Habrán Hecho // 50 años del Córdobazo. Ejemplo de Unidad y organización

“El Cordobazo fue la máxima expresión de la clase trabajadora contra las injusticias” 
Lucio Garzón Maceda

 

  

50 años del Córdobazo. Ejemplo de unidad y organización.

El 29 de mayo de 1969, miles de trabajadores organizados habitaron las calles de Córdoba para enfrentar políticas instauradas desde 1955 y consolidadas en 1966.

El golpe cívico militar de 1955, modificó los modos de participación política. El principal blanco de la represión fue la clase trabajadora. Cayeron los salarios, los sindicatos fueron intervenidos, los delegados fueron inhabilitados. La respuesta de los trabajadores no se hizo esperar, la primera CGT normalizada fue la de Córdoba. El 1 de julio de 1957 se eligieron autoridades, votando como máximo responsable de ese órgano a Atilio López, secretario general de UTA. Por su parte, los trabajadores afiliados y delegados comenzaron a ejercer una intervención cada vez más activa dentro de los sindicatos para resistir a las medidas de la dictadura de Aramburu.

El Cordobazo no hubiera sido posible sin la consolidación de esos liderazgos que emergieron en 1957 con una programática política surgida al calor del plenario del 29 de noviembre en La Falda convocado por la CGT Córdoba donde se constituyó un programa político en pos de un modelo de país justo, libre y soberano, clarificando el rol protagónico de la clase trabajadora en esa construcción. 

La clase obrera cordobesa fue construyendo en tiempos de resistencia un poder político plasmado años posteriores en la capacidad de negociación salarial, de movilización y agremiación de sus bases, destacándose a nivel nacional por la solidaridad entre referentes sindicales. Sumado a ello, el entramado económico que propuso el desarrollismo frondicista modificó la fisonomía de la clase trabajadora, incorporándose Córdoba como el principal polo productivo a nivel nacional. KAISER-FIAT-RENAULT fueron las principales industrias que incorporaron a miles de asalariados y con ello la dinamización de la vida sindical. Ahora bien, la dictadura de 1966, consolidó una política de ajuste, represión y censura. Las medidas del ministro de economía Krieger Vasena fueron totalmente perjudiciales para la clase trabajadora: aumentaron los despidos, propuso la devaluación de la moneda y el cierre de fábricas, instalando un plan que beneficiaba a grandes empresas para disminuir costos y aumentar ganancias. 

Por otra parte, Onganía prohibió la actividad política a estudiantes e intervino Facultades. En septiembre de ese año, estudiantes y docentes organizaron una jornada de protesta donde fue herido de bala Santiago Pampillón, estudiante y obrero, quien murió días posteriores. Este acontecimiento generó fuertes vínculos de solidaridad entre trabajadores y estudiantes.  Desde ese momento, organizaciones sindicales y estudiantiles profundizaron articulaciones siendo el Cordobazo el punto máximo de unión obrero-estudiantil contra dictadura. 

La mañana del 29 de mayo, visibilizó la coordinación de los gremios más convocantes nucleados en la CGT. Elpidio Torres, Secretario General de SMATA, gremio de trabajadores de la planta IKA Renault, decretó paro total y el ausentismo fue total.  Atilio López, Secretario General de UTA, determinó que el paro sería total. Los empleados de la EPEC, pertenecientes al sindicato de Luz y fuerza con Tosco a la cabeza, sabían desde ya hacía semanas que el paro era inminente y la movilización un hecho. En ciudad Universitaria y en Barrio Clínicas, agrupaciones estudiantiles, habían decidido en asambleas días antes que acompañarían la medida.  Ese mismo día, toda la ciudad se movilizó: desde el centro, ciudad universitaria, desde Ferreyra se movilizaron trabajadores de Perkins, Fiat Concord, Materfer, Grandes Motores Diesel. Desde Santa Isabel trabajadores nucleados en SMATA Y UOM marcharon desde IKA Renault. 

Para la memoria de quienes comandaron la huelga y la posterior revuelta el saldo fue positivo porque pese a la represión a militantes y vecinos, las detenciones de referentes y el posterior sometimiento a Consejos de Guerra, la sociedad cordobesa acompañó y protagonizó la jornada que tuvo como consecuencia principal la deposición del dictador Juan Carlos Onganía. 
Desde aquel 29 de mayo de 1969 soplaron nuevos vientos en la política nacional. Por un lado, fue exponencial el crecimiento de las organizaciones sindicales y políticas, como así también la efervescencia de sentimientos de unidad en busca de un Estado democrático y justo. Por otra parte, aquel 29 de mayo también significó la antesala de la represión, el comienzo de la coordinación del Ejército con la Policía de Córdoba para efectivizar los modos del control social, comenzando un período de recrudecimiento de la represión por parte del Estado. 

Pese al derrotero político de los años posteriores a 1969 y la atroz represalia a militantes políticos de aquella época, hoy, el Cordobazo guarda una vigencia y una centralidad difícil de borrar, el Cordobazo es legado de unidad. El Cordobazo es ejemplo de un sindicalismo implicado en problemas sociales, es organización es pos de un proyecto de país que resguarde los objetivos de justicia, independencia y soberanía. 

A 50 años de la rebelión popular que marcó una bisagra en la historia de Córdoba y el país, recordamos y reivindicamos a sus víctimas. Si bien histografía de la época habla de cientas de personas muertas y asesinadas ese día, a partir de la consulta del libro de la morgue de 1969, diarios y comunicados,  desde el APM pudimos reconstruir la historia de diez personas asesinadas el 29 de mayo de 1969. Aquí homenajeamos y compartimos 

- Castellano Daniel Octavio

-Gulle Torre Leonardo

-Mena Máximo

-Saquilan Juan

-Castillo Raúl

- Terza Marcelo

-Funes Juan Carlos

-Pereira Mariano

-Romero Mario Juan

- Guerra de Aramburu Velia Noemí